Archivos de la categoría Inteligencia Emocional

Si…

“Si… Si puedes mantener en su lugar tu cabeza cuando todos a tu alrededor, han perdido la suya y te culpan de ello. Si crees en ti mismo cuando todo el mundo duda de ti, pero también dejas lugar a sus dudas. Si puedes esperar y no cansarte de la espera; o si, siendo engañado, no respondes con engaños, o si, siendo odiado, no te domina el odio Y aun así no pareces demasiado bueno o demasiado sabio. Si puedes soñar y no hacer de los sueños tu amo; Si puedes pensar y no hacer de tus pensamientos tu único objetivo; Si puedes conocer al triunfo y la derrota, y tratar de la misma manera a esos dos impostores. Si puedes soportar oír toda la verdad que has dicho, tergiversada por malhechores para engañar a los necios. O ver cómo se rompe todo lo que has creado en tu vida, y agacharte para reconstruirlo con herramientas maltrechas. Si puedes amontonar todo lo que has ganado y arriesgarlo todo a un solo lanzamiento; y perderlo, y empezar de nuevo desde el principio y no decir ni una palabra sobre tu pérdida. Si puedes forzar tu corazón y tus nervios y tus tendones, para seguir adelante mucho después de haberlos perdido, y resistir cuando no haya nada en ti salvo la voluntad que te dice: “Resiste!”. Si puedes hablar a las masas y conservar tu virtud. o caminar junto a reyes, y no distanciarte de los demás. Si ni amigos ni enemigos pueden herirte. Si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado. Si puedes llenar el inexorable minuto, con sesenta segundos de lucha bravía… Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella, y lo que es más: serás un hombre, hijo mío”.

Rudyard Kipling

cuestión de hábitos

Un antiguo indio Cherokee dijo a su nieto:

Hijo mio, dentro de cada uno de nosotros hay una batalla entre dos lobos. Uno es malvado. Es la ira, la envidia, el resentimiento, la inferioridad, las mentiras y el ego. El otro es benébolo. Es la dicha, la paz, el amor, la esperanza, la humildad, la bondad, la empatía, la verdad.

El niño pensó un poco y preguntó:

Abuelo, ¿cuál es el lobo que gana?

El anciano respondió:

– El que alimentas

¿De qué nos arrepentimos cuando vamos a morir?

Bronnie Ware es una enfermera de Australia que lleva años cuidando a los pacientes desahuciados en sus últimas 12 semanas de vida. Con todas las experiencias, recuerdos y remordimientos que los pacientes le han relatado, compiló un libro, The Top Five Regrets of the Dying, donde recopila precisamente los 5 arrepentimientos de quienes se saben en sus días finales.

Hasta hoy no se ha topado con alguien que le diga que su mayor arrepentimiento sea no haberse tirado del bungee, ni haber tenido más sexo. Ware relata de esa sabiduría, lucidez y claridad que uno gana con la edad, cuando uno se enfrenta a los últimos momentos de vidas. Ware quisiera que aprendiéramos de las palabras de estas personas, pues por algo todas han coincidido en los mismos puntos:

1. Quisiera haber tenido el valor de vivir para , no para las expectativas que otros tenían de

“Este es el remordimiento más común de todos. Cuando uno se da cuenta que su vida está a punto de terminarse y miran en retrospectiva, es fácil darse cuenta cuántos sueños se han pasado sin realizar. Muchas personas saben que no han honrado ni la mitad de sus sueños, y saben que se debe a las decisiones que tomaron o dejaron de tomar.”

 

2. Desearía no haber trabajado tanto

“Este deseo vino de cada paciente masculino que he cuidado. Se perdieron la infancia de sus hijos y la compañía de sus parejas.”

“Las mujeres también hablaban de este aspecto, pero como muchas de ellas fueron parte de generaciones anteriores, muchas no eran las proveedoras de la casa”

 

3. Desearía haber tenido el valor de expresar mis sentimientos

“Muchos contenían sus sentimientos enfrente de otras personas. Como resultado, se conformaron con una existencia mediocre en la que no pudieron convertirse en quienes eran realmente. Muchos desarrollaron enfermedades relacionadas a la amargura y al resentimiento que cargaron por años”.

 

4. Quisiera haber permanecido en contacto con mis amigos

“Muchas personas se sumergieron tanto en sus propios trabajos y vidas que dejaron escapar a esas amistades doradas. Hay demasiados arrepentimientos relacionados a no dar a los amigos el tiempo y esfuerzo que merecían”.

“Todos extrañan a sus amigos cuando se están muriendo”.

 

5. Me gustaría haberme dejado ser más feliz (o… no te detengas!)

“Muchos se percatan hasta el final que la felicidad es una decisión. Se quedaron viviendo en viejos hábitos y patrones, en la comodidad y la familiaridad, en un miedo al cambio, en fingir ante otros y ante mismo que estaban contentos cuando, muy en su interior, añoraban reír a todo volumen y volver a tener ingenuidad y puerilidad en sus vidas”.

¿Quieres que bailemos?

Si, ¡haz lo que te gusta!


¿Bailamos? por dm_523e02e4c6a97

"El propósito de este vídeo es recordar a los padres sumergidos en una dinámica cultural de trabajo y consumo, que los niños son niños, y que deben jugar y disfrutar su niñez y apoyarlos en sus metas y sus sueños y por supuestojugar con ellos. La obsesión por procurarles lo mejor, nos puede cegar y hacernos olvidar las cosas que dan sentido a nuestra vida, transmitiéndoselo también a ellos. "

La casa de los mil rostros

"Se dice que hace tiempo, en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada. Cierto día, un perrito buscando refugio del sol, logró meterse por un agujero de una de las puertas de dicha casa.

El perrito subió lentamente las viejas escaleras de madera. Al terminar de subir se topó con una puerta entreabierta; lentamente se adentró en el cuarto. Se dió cuenta, para su sorpresaque dentro había 1000 perritos más mirándolo tan fijamente como él los observaba a ellos. El perrito comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco. Los 1000 perritos hicieron lo mismo. Posteriormente sonrió y les ladró alegremente. El perrito se quedó sorprendido al ver que los 1000 perritos también le sonreían y ladraban alegremente. Cuando salió del cuarto se quedo pensando para mismo: ¡Qué lugar tan agradable! ¡Voy a venir más seguido a visitarlo!

Tiempo después, otro perrito callejero entró al mismo sitio y se encontró entrando al mismo cuarto. Pero a diferencia del primero, este perrito al ver a los otros 1000 perritos del cuarto se sintió amenazado, ya que lo estaban mirando de una manera cauta y temerosa. Posteriormente empezó a gruñir; obviamente vio como los 1000 perritos le gruñían también a él. Cuando este perrito salió del cuarto pensó: ¡Que lugar tan horrible es este! ¡Nunca mas volvería a entrar allí!

En el frente de dicha casa se encontraba un viejo letrero que decía: "La casa de los 1000 espejos".

 

No eres responsable de la cara que tienes, eres responsable de la cara que pones.

Todos los rostros del mundo son espejos.

Decide qué rostro llevarás por dentro y ese será el que mostrarás.

“La Luna” – Disney Pixar

"El mapa no es el territorio"

En este entrañable corto tres generaciones se ponen manos a la obra con la misma tarea. El padre y el abuelo tienen experiencia y cada uno tiene sus métodos. Para el niño, sin embargo, es su primera vez. Ambos tratan de hacer que el niño aprenda a hacer las cosas… a su modo. Cada uno desde su punto de vista, cada uno desde su visión del mundo, desde su mapa. Lo hacen de una manera muy directiva, sin ofrecer mucha libertad de experimentar al chico. Y es así cómo vamos desarrollando nuestras habilidades desde niños; aprendiendo del ejemplo de las personas de referencia de nuestro entorno. Y está bien, muy bien. Es un buen comienzo. Ahora que ya hemos aprendido gracias a la experiencia de nuestros mayores, cabe preguntarnos ¿Por qué lo hago así? ¿qué quiero experimentar? ¿De qué manera lo puedo hacer mejor?. Analiza tu aprendizaje y mejóralo. Deja tu toque de autenticidad para las próximas generaciones 😉

Gracias Laura!

Nunca, nunca te rindas

Si has llegado hasta aquí sin creer en . O inmerso en un proceso de cambio con un objetivo que cada día te parece más difícil de alcanzar. Si estás apunto de tirar la toalla pero aún así sientes algo dentro de  que quiere creer que , que es posible conseguirlo. Si estás con ganas de creer que puedes, que con perseverancia, persistencia, tenacidad e ilusión es posible. Si estás en un momento así, un ejemplo suele ser lo mejor para adoptar esa nueva creencia. Éste, es muy bueno:

La comunicación más allá de las palabras

Cuentan que una mujer preocupada porqué su nieto comía mucho azúcar fue a ver a Gandhi con el niño y le dijo: “Por favor maestro, dígale a mi nieto que no coma azúcar”, Gandhi le contestó: “Por favor vuelvan la semana que viene”.
A la semana siguiente la mujer y su nieto volvieron, “Se acuerda de nosotros, estuvimos aquí la semana pasada para que le dijera a mi nieto que no coma azúcar”, Gandhi respondió, “Si, claro” Y le dijo al niño: “Niño, no comas azúcar”.
La mujer sorprendida le dijo: “¿Y porqué no le dijo eso la semana pasada?”, Gandhi respondió:

“La semana pasada, yo comía azúcar…”