Archivos mensuales: septiembre 2009

Ejemplo del sabio prudente

“Nada más insensato que una sabiduría a destiempo, ni nada más imprudente que una prudencia fuera de lugar. Obra mal el que no toma las cosas como vienen, el que no baja a andar por la calle, el que no quiere acordarse, al menos de aquella sabia norma de los banquetes: “O bebes, o te vas“; o el que pretende que la comedia no sea comedia. Es, por el contrario, signo del hombre prudente, como mortal que es, no querer una sabiduría superior a su condición humana común, estar dispuesto a hacer la vista gorda, y a reírse de sus desaciertos con todos los demás”

Erasmo

Buena suerte, mala suerte… ¿quién sabe?

Una historia china;

Erase una vez un anciano que tenía un caballo para que lo ayudase a labrar la tierra y poder cultivar su campo. Un día, el caballo escapó a las montañas. Cuando los vecinos del anciano se acercaban para darles las condolencias y lamentar su desgracia, el anciano les dijo:

– Hum… ¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe?

Una semana después, el caballo volvió de las montañas con una manada de caballos salvajes; tantos que aquella humilde finca paso a ser una de las que mas animales poseía. Entonces los vecinos felicitaron al anciano por su buena fortuna. Éste, les respondió de idéntica forma:

– Hum… ¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe?

Cuando el joven hijo del anciano intentó domar uno de aquellos caballos salvajes, cayó y se rompió una pierna. Todo el mundo consideró eso como una desgracia. No así, el anciano que se limito a decir una vez más:

– Hum… ¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe?

Una semana más tarde, el ejército llegó al poblado a reclutar a todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones para llevárselos a la guerra. Cuando vieron al hijo del anciano con la pierna rota, lo dejaron tranquilo.

¿Humm… Buena suerte? ¿mala suerte? ¿Quien sabe?

Genio se nace y a imbécil se llega

 
El director del instituto del cerebro en milán dijo una frase:
“Genio se nace…y a imbécil se llega”.
Entre el público alguien preguntó: “profesor…¿que hay entre medias?” a lo que el profesor contestó:
“el sistema en el que nos educamos unos a otros“
 
 
No tiene desperdicio esta entrevista con el  Doctor y Coach Mario Alonso Puig. Habla por sí solo.

La voz de tu corazon


La voz de tu corazón

burro

Eran un anciano y un niño que viajaban con un burro. Caminaban al lado del jumento cuando atravesaban un pueblo. Un grupo de niños se rió de ellos gritando:

– ¡Mirad qué par de tontos! De manera que tienen un burro y van los dos andando. Por lo menos el viejo podria subirse a él. Entonces el anciano se subió al burro y ambos siguieron la marcha. Al pasar otro pueblo, algunas personas se indignaron al ver al viejo sobre el burro y dijeron:

– Parece mentira. El viejo cómodamente sentado en el burro y el pobre niño caminando. Viejo y niño intercambiaron sus puestos. Al llegar a la siguiente aldea, la gente comentó:

– ¡Esto sí que es intolerable! El muchacho sentado en el burro y el pobre anciano caminando a su lado. Puestas así las cosas, el viejo y el niño se subieron al burro. Poco después venían un grupo de campesinos por el camino. Les vieron y les dijeron:

– ¡Es vergonzoso lo que hacéis! Vais a reventar al pobre animal. El viejo y el niño tomaron la determinación de cargar al burro sobre sus hombros, pero entonces la gente se mofó de ellos diciéndoles:

– Nunca vimos una gente tan tonta. Tienen un burro y en lugar de montarlo, lo llevan a cuestas. De repente el burro se revolvió con fuerza y se desplomó a un barranco, hallando la muerte. El viejo, súbitamente, instruyó al muchacho:

– Querido mío, si escuchas las opiniones de los demás y les haces caso, acabarás más muerto que este burro. ¿Sabes lo que te digo? Cierra tus oídos a las críticas ajenas. Que lo que los demás digan te sea indiferente. Escucha únicamente la voz de tu corazón.

 

Cuento Zen.

“Cada quien tiene un destino y su propio mapa para llegar a él. ¿Cuál es el tuyo?”

¿Bien o Mal?

“No hay más bien ni mal que el que se construye en el pensamiento”

                                                                           William Shakespeare